La fisioterapia está dentro de mi, está dentro de todos nosotros. Tan dentro de cada uno y en tantas dimensiones, que incluso traspasa los límites del espacio y el tiempo. Cada célula que compone nuestro cuerpo, desde la neurona más inmersa en nuestro hipotálamo, hasta el último queratinocito de la capa cornea de nuestra piel, lleva en su ADN la información que lleva viajando millones y millones de años entre los seres vivos de este planeta.
No es de extrañar que el secreto de la vida se encuentre tan profundamente guardado, pues tiene los misterios ocultos que nos han conducido hasta nuestros días.
Ya los hombres primitivos en aquella época, en la cual convivíamos con nuestro instinto y la naturaleza, se servían de habilidades propias de los fisioterapeutas. Que por supuesto, perduran hasta la fecha. ¿o tu cuando te golpeas una parte de tu cuerpo no te llevas la mano al lugar afectado? Esto es el resultado de millones de años de evolución. Nuestros inconscientes antepasados se percataron de un hecho sorprendente. Al colocar su mano justamente en ese lugar, las neuronas del tacto grueso disparaban sus impulsos que aminoraban la percepción del dolor. El calor de su mano ademas les producía una sensación placentera, contraponiendo el dolor y si ademas había una herida evitaban la hemorragia. Y todo sin conocimientos de fisiología ni ninguna otra disciplina, simplemente asesorados por su instinto...¡Es impresionante!
Un eón después continuaba la evolución, se usaban hojas de plantas para detener heridas y desinfectar. Agua de ríos o mares para lavar heridas y purificarse. Todo ello poco a poco sellándose a fuego lento en nuestro ADN. Tras milenios de desarrollo surgieron las primeras civilizaciones, los Sumerios por el 6.700a.c. ya poseían técnicas de curación más avanzadas. Pero no es hasta el 3150a.c. en la civilización Egipcia, esa que perduro 3 milenios y estaba tan desarrollada a tantos niveles que a día de hoy resulta inverosímil. En la cual aparecieron técnicas propiamente dichas de fisioterapia, como el masaje o la aplicación de hielo como revela el papiro de Edwin smith. Realmente, ¿no tenían otra cosa en que pensar, que en mejorar su rauda recuperación? La cultura egipcia es de las más misteriosas y fascinantes que conozco. ¿Tan bien construida tenían la pirámide de Maslow? Me encanta imaginar como sería la vida allí, junto los escribas, faraones, sanadores, su cultura teológica, observar el cielo en busca de respuestas e interpretar cada sueño son la esperanza de predecir el futuro.
"Una vida es poco para un hombre, la vida me entrego un cuando y un donde, atrapado ahora en esta era insomne, quiero vivir más vidas que la que me corresponden, viajar a los lugares que toda memoria esconde" Ignacio Fornés
Junto a los egipcios, otra flor que creció más alto dejando ser vista fue la cultura china, que llega hasta nuestros días como una de las más antiguas por su vida milenaria, que junto la persa inculcaron conceptos como ejercicio y masajes.
Seguimos avanzando y damos un paseo por la antigua civilización Romana que se referían tanto a Neptuno como a la linterna de Apolo por sus efectos beneficiosos, al igual que la griega.
Más tarde en Inglaterra es donde a causa de la paralizante afección surge la necesidad de un profesional con la finalidad de tratar a los pacientes para mejorar su calidad de vida. A posteriori guerras y con ello incapacidades azotaron la población proliferando la ciencia de la terapia física.
En España, tierra de conejos para los romanos, de buen clima para los norteños, de juerga para los erasmus y país del que recibo mi idiosincrasia. La fisioterapia es vástago del ATS(ayudante técnico sanitario) que sucedió al llamado practicante, que aunque cueste creer, pasó ha hacer la función de los barberos.Y es que aunque algunas cosas nos parezcan hoy jocosas, si te pones en su contexto era lo más lógico y natural.
Este largo viaje que todos hemos recorrido juntos navegando por hélices y hélices nos hace presos de nuestra genética e historia. Ya no podemos ver las cosas como realmente son, no podemos saber la verdad. Pues si por algo no me gusta la historia, es porque no es más que una historia... Los vencedores son los que la escriben.
Si los gatos pudiesen escribir la historia, trataría sobre todo acerca de los gatos "Eugen Weber".
Como conclusión expresaré mi binomio amor-odio hacia la historia, pues sin ella no estaríamos aquí, pero sin ella lógicamente estaríamos en otro lugar. No reinventar la rueda y seguir avanzando hacia donde nos lleven nuestras ideas y creatividad, seguir escribiendo nuevas historias que lleven al que las lea a crear nuevas. El pasado es un trampolín, no un sofá así que: ¡lucha en la vida por un sueño!



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